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INVALIDACIÓN EMOCIONAL

Es común que desde la infancia se enseñe a los infantes que no deben llorar, enojarse o expresar ciertas emociones. Frases como:

“No te enojes”, “No llores”, “Ya no es para tanto, ve a jugar con tus juguetes”,

son ejemplos de invalidación emocional.

Este tipo de mensajes enseña, de manera gradual, que las emociones no deben sentirse ni expresarse.

Este aprendizaje se internaliza y se vuelve parte de lo “normal” para la persona, hasta el punto de replicarlo: invalidando las emociones de los demás y también autoinvalidándose como individuo.

¿CÓMO PODEMOS MODIFICAR ESTE APRENDIZAJE?

Una forma de hacerlo es a través de la aceptación de las emociones:

Detectarlas en el cuerpo.

Nombrarlas.

Escucharlas y validarlas.

Regularlas.

Actuar conforme a su función.

La psicoterapia brinda estrategias específicas para trabajar cada uno de estos aspectos.

Además, como personas externas, también podemos aprender a validar las emociones de los demás.

En lugar de negarlas o intentar resolverlas de inmediato, podemos detenernos a escucharlas y darles a las emociones el espacio necesario para expresarse y cumplir su función.

Si tú o algún familiar cercano tuyo está siendo victima de la invalidación emocional y no saben de que manera poner limites adecuados respecto a eso: puedes agendar una cita psicológica en nuestro centro de psicoterapia.


 
 
 

1 comentario


This exploration of emotional invalidation really resonates with the frustration I felt when my complex research ideas were dismissed for being "too dense." I remember feeling completely unheard until I worked with an academic editing service that helped me articulate my thoughts without losing their original meaning. It’s a powerful reminder that having someone truly understand and refine your voice can make all the difference in how your message is received.

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