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RED DE APOYO PARA PERSONAS CON TLP


Resulta fundamental la visibilidad del Trastorno Límite de Personalidad, por lo que a través de este documento te acercamos a conocer sus principales características.

El TLP se define como un patrón dominante de inestabilidad de las relaciones interpersonales, de la autoimagen y de los afectos, e impulsividad intensa, que comienza en las primeras etapas de la edad adulta y está presente en diversos contextos, y que se manifiesta por cinco (o más) de los hechos siguientes:

1. Esfuerzos frenéticos para evitar un abandono real o imaginado.

2. Patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas caracterizado por la alternancia entre devaluación e idealización.

3. Alteración de la identidad: autoimagen o sentido de sí mismo acusada y persistentemente inestable.

4. Impulsividad en al menos dos áreas, que es potencialmente dañina para sí mismo.

5. Comportamientos, intentos o amenazas suicidas recurrentes, o comportamiento de automutilación (son considerados a parte de los demás ítems).

6. Inestabilidad afectiva debida a una notable reactividad del estado de ánimo.

7. Sentimientos crónicos de vacío.

8. Ira inapropiada e intensa o dificultades para controlarla.

9. Ideación paranoide transitoria relacionada con el estrés o síntomas disociativos graves.



El TLP muestra una elevada tasa de prevalencia, cercana al 10% de los casos atendidos en las unidades de salud mental, que cursa con comportamientos de alto riesgo, como las autolesiones, los intentos de suicidio y la agresividad, unido a los altos niveles de sufrimiento personal y familiar que conlleva.

Dadas las características de este trastorno, es fundamental un tratamiento continuado. Además, teniendo en cuenta la especificidad de la sintomatología y la gran cantidad de recursos empleados para su tratamiento, es indispensable el apoyo profesional, tanto sanitario como social, que favorezca el proceso de recuperación y lleve a cabo el seguimiento preciso para el éxito del mismo.

 



Los objetivos específicos para tal fin son:

·         Formar en Psicoeducación a través del aprendizaje en contenidos referentes al Trastorno Límite de Personalidad.

·         Empoderar a las familias de las personas con TLP.

·         Facilitar a las familias habilidades personales y sociales que mejoren el ambiente familiar y fomenten las capacidades de sus familiares afectadas/os.

·         Favorecer un espacio de comunicación y escucha activa entre las familias, creando redes de apoyo entre las mismas.

 

El objetivo de estas intervenciones es ofrecer información a los familiares del TLP acerca del trastorno y ayudarles a que comprendan algunos de los comportamientos de estos pacientes y así mejorar la relación y la convivencia familiar. Existen otros programas, que también incluyen algunas sesiones de psicoeducación, pero que están orientados al aprendizaje de habilidades, como el programa de habilidades de mentalización (Bateman y Fonagy, 2018), o programas de entrenamiento en habilidades de la TDC

Mentalización

 La mentalización es el proceso mediante el cual entendemos a los otros y a nosotros mismos en términos de estados subjetivos (deseos, pensamientos, sentimientos), y la estrecha relación de nuestras conductas con los mismos. Esta capacidad no es innata: debe desarrollarse en un contexto de apego seguro. Según este modelo, los síntomas del TLP resultan del re-surgimiento de modos pre-mentalizadores de funcionamiento psíquico tras una supresión parcial y específica de la mentalización, ocurrida en un contexto de hiperactivación del sistema de apego. En la Unidad de Hallwick (Hospital St. Ann, Londres), dirigida por Bateman, el tratamiento se estructura en tres fases, centrándose en favorecer la mentalización. Su efectividad en la reducción de los síntomas borderline ha quedado demostrada en ensayos controlados aleatorizados que justifican su utilidad.



Entranamiento de habilidades de la tdc

1.    Regulación Emocional: Ayuda a las personas a comprender y manejar mejor sus emociones, reduciendo la intensidad y la duración de las crisis emocionales.

2.    Mejora de las Relaciones: Enseña habilidades interpersonales que pueden mejorar la comunicación y las relaciones.

3.    Prevención del Comportamiento Autodestructivo: Ayuda a las personas a evitar conductas autodestructivas, como la autolesión y el suicidio.

4.    Aumento del Bienestar General: Promueve un mayor bienestar emocional y una sensación de equilibrio en la vida cotidiana.



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